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Ahora es Telmary quien deja caliente la pista de El batazo

   Con su familiar bocadillo Qué equivocao tú estás de la vida, mi amor, qué equivocao, Telmary terminó una breve presentación cuyo objetivo fue responder a su amigo Bárbaro Marín, quien la invitó como plato fuerte de su peña de los viernes, que sigue remontando vuelo.

   «Para la próxima», prometió Telmary cuando el público le pidió que siguiera cantando y bailando tras hacer Qué equivocao, la última de las tres piezas que interpretó.

    Las peñas de Bárbaro Marín en El batazo han ido aumentando la calidad con la presencia continuada de figuras que combinan el rigor de sus propuestas con la popularidad: primero fue David Torrens, cuando arrancó la Segunda Temporada, el 21 de noviembre pasado; la semana anterior Omar Franco llevó al Ruperto de Vivir del cuento, y ahora le tocó a la transgresora Telmary.

   Y Marín parece dispuesto a subir sus encuentros con el público hasta el nivel más alto, pues asegura que faltan muchos cuartos bates por compartir espacio en su peña. Satisfecho, con la sonrisa que no le falta, aclara, cuando el tema flota: «Ya verán cuántos estelares desfilarán por aquí: Buena Fé, Carlos Varela, Kelvis Ochoa, Descemer Bueno, y muchos más».

   Casi tres horas duró el encuentro, matizado además por una sorpresa: Barbara Ruiz, la cubanísima, aceptó la invitación de su tocayo y cerró la noche, como una oportunidad de calentar escenarios de La Habana, de donde emigró a Canadá hace 20 años.

   Vino a Cuba a grabar un disco que le produjo Manolito Simonet, y está disfrutando mentalmente el tiempo en que, muy joven, cantó con la Ritmo Oriental, Las chicas del sol y Maravillas de Florida, en su natal Camagüey.

    Bárbaro Marín disfrutó la noche. Cada vez que una estrella le responde la suya se le ilumina un extra. Se le vio feliz de contar con su amiga Telmary. Incluso hizo reír con una veta humorística que tiene, sin dudas. Y con su hermano Julio, primera figura del Rita Montaner, hizo Andoba. Disfrutable, como siempre. Y Julio, además, declamó un texto que le gusta mucho, El vino, de Alberto Cortez. Y estuvieron además los que no le fallan a Bárbaro: Yoana Rosa, que de nuevo sedujo con Quimbara, de la inigualable Celia Cruz, Maikel Wilson, esta vez remontado al pasado con Orlando Contreras y En un beso la vida , y el humorista Peter, que logró la carcajada casi final.

   El Batazo se anotó otro gran tanto anoche. Tiene condiciones para competir con centros culturales de éxito probado. Con una ventaja grande: rostros como el de Bárbaro Marín, que son el cine y la televisión trasladados a Belascoain y Neptuno.

   Es un privilegio.


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