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¿Algo mejor que una noche de arte?

   Un monólogo inteligente que versó sobre nosotros los cubanos sirvió para una conexión rápida entre Rojas y el público, conformado en parte por artistas, y mantuvo al auditorio en la hilaridad durante al menos media hora.

   Fue una de las dos atracciones grandes de la noche. La otra, el plato fuerte, fue Polito Ibáñez, a quien el público de Bárbaro había estado esperando desde el inicio de su peña, el 22 de febrero pasado.

    Aunque entonó cuatro temas, Polito tocó todos los ánimos. Cantó sobre mujeres, papeles y sombras amarillas, y terminó con una pieza que El batazo les brinda al final de esta reseña.

   Fue una de las noches más completas de las que ha logrado Bárbaro Marín, acaso quizás la más deseada por él hasta hoy porque no pasaba una peña sin que mencionara a su hermano Polito y, siempre, siempre prometía que lo llevaría al escenario de El batazo.

   Susel, una cantante con glamur, puso parte del resto del brillo de la peña de Bárbaro Marín, otra cantidad la garantizó la criolla Johana, quien parece no alcanzar ni a pedacitos entre los escenarios nocturnos que ocupan su vida laboral, y, por supuesto, Elio Hernández al piano y los hermanos Marín –Julio es el otro- en la popular Andoba y en los dúos a guitarra interpretando canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Carlos Varela, otro a quien Bárbaro ha prometido sumar.

   El batazo en La Habana sigue cuesta arriba en su propósito de querer superar lo que es, porque sus trabajadores saben, como se lee en la última página de El reino de este mundo, de Carpentier, que en eso reside la grandeza humana.

   Un propósito que permitió a Polito Ibáñez despedirse con esta pieza que cantó a capella y el público coreó.

 

Sonaba la campana para irnos al recreo

Y a las estrellas fugaces pedíamos un deseo

Teníamos leche pura de vaca con nata

Y escopetas que inventábamos de chapa

 

Piedra, papel o tijera

mataparreando en la calle

con papera y con tan solo un pirulí

La noche entera en el parchís

 

Éramos friquis, moninas en las cuatro esquinas

Si te mojaban las orejas eras un gallina

 

Cómo ha cambiado el sentido de las cosas

La vida nos parecía color de rosas

 

El Kiko, el rompequijá

El estás comiendo gofio

Unos pidiendo del parle

Y otros del puro negocio

 

El burrito 21, el quiquirilata

El juego al escondido

En la tarde el mata hambre

Y en la noche el duro frío

 

Ibború Ibboya Ibbocheché

El capitán cebollita

Y a las chicas más bonitas

Les decían morenitas

 

Como ha cambiado el sentido de las cosas

La vida nos parecía color de rosas

 


Comentarios (1)

oh, y pensar que aun no he ido al batazo, parece que me estoy perdiendo algo bueno


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